
Qué se entrega al terminar: la carpeta que te tienen que dar
Al final de una obra hay una entrega de llaves, que es el momento bonito, y una entrega de documentación, que es la que determina si en diez años se puede arreglar algo sin adivinar. Esta segunda es la que casi nadie revisa, y la que separa una obra bien terminada de una que simplemente está acabada.
Esto es lo que debería haber en la carpeta.
Lo que la ley obliga a entregar
El libro del edificio. Es obligatorio y recoge el proyecto tal como se ha construido, el acta de recepción, la relación de los agentes que han intervenido y las instrucciones de uso y mantenimiento. Debería incluir el proyecto as built, es decir, con los cambios que haya habido durante la obra, no la versión que se presentó al ayuntamiento.
El certificado final de obra firmado por la dirección facultativa.
El certificado de eficiencia energética del edificio terminado y su registro en la comunidad autónoma, que es lo que da la letra.
Las garantías y los boletines de las instalaciones: boletín eléctrico, certificado de la instalación térmica, de la de fontanería, de la fotovoltaica si hay.
Lo que de verdad hace falta y casi nunca está
Los planos de instalaciones tal como quedaron. Por dónde pasa cada tubo y cada cable, con cotas. El día que haya que colgar un mueble en la pared del baño o abrir para una reforma, esto vale su peso en oro. Y en una casa pasiva vale el doble, porque un taladro en el sitio equivocado atraviesa la barrera de estanqueidad.
Las fotos de obra de lo que quedó tapado. Nosotros entregamos el reportaje de los puntos que se cubren: la lámina de la solera con sus pasos sellados, el trasdós del muro antes de cerrar, los encuentros de la carpintería. Es la única forma de saber después qué hay detrás de una pared.
Las fichas técnicas de los materiales reales. No el nombre genérico: la marca, el modelo y el espesor de lo que se puso, con su ficha. El día que haya que reponer una pieza o ampliar, se sabe qué pedir.
Lo que añade una casa certificada
El informe del ensayo de estanqueidad, con el valor obtenido y los datos del equipo. Idealmente los dos: el intermedio y el final.
Los caudales de ventilación medidos boca a boca después del equilibrado, y las velocidades configuradas en la máquina.
El cálculo energético definitivo, actualizado con lo que realmente se construyó, y el certificado del estándar emitido por el certificador acreditado.
Y una cosa que no es papel
La explicación de cómo se usa la casa. Suena a menudencia y no lo es: una casa pasiva se maneja distinto de la casa en la que la gente ha vivido siempre. Cuándo subir la velocidad de la ventilación, por qué no hay que apagarla nunca, cómo y cuándo usar la ventilación nocturna de verano, cuándo bajar las lamas, cada cuánto cambiar los filtros y cuáles, dónde está el bypass, qué consigna dejar en la aerotermia.
Nosotros lo hacemos en una visita con la casa ya habitable y lo dejamos además por escrito en dos folios, porque al mes nadie se acuerda. Las casas que consumen más de lo calculado suelen ser casas bien construidas y mal usadas, y eso se arregla hablando media hora.
Puedes ver qué entregamos en cada una de nuestras obras. Y si estás comparando ofertas, pregunta por esta lista: la respuesta dice mucho de quién tienes delante.


