
El certificado energético y la letra A no son lo mismo que Passivhaus
Es la confusión más cara que nos encontramos: alguien compara dos ofertas, una dice «letra A» y la otra dice «Passivhaus», y da por hecho que son equivalentes o que la primera es suficiente. No lo son, y la diferencia es grande.
Qué es el certificado energético
Es un documento obligatorio para vender o alquilar, y para obtener la licencia de primera ocupación en obra nueva. Lo firma un técnico, se registra en la comunidad autónoma y da dos escalas de la A a la G: una de emisiones de CO₂ y otra de consumo de energía primaria no renovable.
Se calcula con un programa oficial, a partir de los datos del proyecto, con un uso estándar de la vivienda.
Las tres cosas que lo diferencian
Es relativo, no absoluto. La letra se asigna comparando la vivienda con un edificio de referencia de su misma zona climática y su mismo uso. Esto significa que la letra A en Sevilla y la letra A en Burgos no describen el mismo consumo, porque la referencia con la que se comparan es distinta. Los 15 kWh/m² al año del estándar Passivhaus son el mismo número en los dos sitios.
Cuenta las instalaciones, no sólo la casa. Y mucho. Una vivienda con una envolvente mediocre puede subir a letra A metiendo una buena bomba de calor y bastantes placas fotovoltaicas, porque lo que la escala mide es el consumo de energía no renovable y la electricidad producida en la cubierta lo baja. La casa sigue perdiendo calor como antes; lo que ha cambiado es quién paga la pérdida.
No se comprueba al final. El certificado sale del proyecto. Nadie va a la casa terminada a medir si se construyó como estaba dibujado. Y ahí está la diferencia más importante, porque la certificación Passivhaus exige el ensayo de estanqueidad sobre la casa real y la revisión documental de lo ejecutado. Un papel describe una intención; el otro, un resultado.
Lo que sí tienen en común
Una Passivhaus saca letra A sin esfuerzo, salvo casos raros, y la saca por la envolvente y no por las máquinas. Así que no hay que elegir: quien construye con el estándar obtiene el certificado oficial de todas formas, porque es obligatorio, y le sale bien.
Lo que no funciona es el camino inverso. Letra A no implica 15 kWh/m², ni estanqueidad medida, ni ausencia de puentes térmicos, ni confort en agosto.
Cómo leer un presupuesto con esto en la mano
Si una oferta promete letra A, pregunta cuál es la demanda de calefacción calculada en kWh/m² al año y si hay ensayo de estanqueidad previsto, con qué valor y qué pasa si no se alcanza. Son dos preguntas y separan muy rápido.
Si una oferta dice «criterios Passivhaus» o «estilo Passivhaus» sin certificación, lo que te están diciendo es que no habrá comprobación. Puede ser una casa buenísima, pero la estás comprando sobre la palabra de alguien. Nosotros preferimos que no sea así, y por eso ponemos los números y los ensayos de nuestras obras por escrito.
Más preguntas útiles para comparar, en esta lista. Y si quieres que te contemos qué sale en tu caso, escríbenos.


