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Cómo se certifica una Passivhaus, paso a paso

Cómo se certifica una Passivhaus, paso a paso

2 min de lectura Passivhaus

Hay una idea bastante extendida de que certificar una casa consiste en terminarla y pedir un sello. No funciona así, y el malentendido sale caro: una casa que no se ha proyectado para certificarse casi nunca se certifica después.

Quién certifica

El estándar lo define el Passive House Institute, en Darmstadt. La certificación de un edificio la emite el propio instituto o un certificador acreditado por él. No es un sello que se conceda la constructora a sí misma, ni una etiqueta comercial: hay un tercero que revisa y que puede decir que no.

Aparte están las acreditaciones de las personas, como la de Certified Passive House Designer, que acredita a quien proyecta o dirige. Son cosas distintas y conviene no mezclarlas: que una empresa tenga técnicos acreditados no significa que una obra concreta esté certificada, ni al revés.

Lo que se entrega

  • El cálculo PHPP completo del edificio, con todos sus datos de entrada.
  • Los planos y, sobre todo, los detalles constructivos de los encuentros.
  • El cálculo de los puentes térmicos que no se resuelven con una solución ya validada.
  • Las fichas técnicas de lo que se ha puesto de verdad: carpinterías, recuperador, aislantes. No lo que se pensaba poner.
  • El informe del ensayo de estanqueidad con el valor n50 obtenido.
  • Fotografías de obra de los puntos críticos, tomadas mientras eran visibles.

El punto que más gente se salta

Ese último. Las fotos de obra hay que hacerlas cuando la barrera de estanqueidad, los encuentros y los pasos de instalaciones están a la vista. Una vez cerrado el trasdosado, ya no hay forma de demostrar cómo se resolvió aquello, y reabrir para fotografiar es absurdo.

Por eso la certificación obliga a trabajar de otra manera durante la obra, no sólo al final: hay que ir documentando sobre la marcha.

Y si no quiero certificar

Es una decisión legítima y mucha gente la toma. El sello cuesta dinero y no todo el mundo lo necesita. Pero conviene saber qué se pierde y qué no.

No se pierde el confort: una casa construida con los mismos criterios se vive igual de bien aunque no lleve papel. Lo que se pierde es la comprobación por un tercero, que es precisamente lo que protege al cliente. Sin certificación, que la casa cumpla depende de la palabra de quien la construye. Nuestra recomendación, aunque no se vaya a certificar, es mantener el ensayo de estanqueidad: es barato comparado con la obra y es el que de verdad dice si está bien hecha.

Puedes ver lo que llevamos construido en obra construida, o preguntarnos sin compromiso en contacto.

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