
El test de estanqueidad al aire, la prueba que no se puede discutir
De una vivienda se pueden decir muchas cosas difíciles de verificar. Que está bien aislada, que es eficiente, que consume poco. La estanqueidad al aire es distinta: se mide, delante de quien quiera verlo, y el resultado es un número. Por eso es el ensayo más incómodo para quien construye mal y la mejor garantía para quien encarga la obra.
En qué consiste el ensayo
Se conoce como blower door. Se monta un ventilador calibrado en el hueco de una puerta exterior, con un marco y una lona que lo sellan, y se cierra todo lo demás: ventanas, puertas, y las bocas de la ventilación, que se tapan porque son aperturas previstas y no fugas. Después el ventilador pone la vivienda a una diferencia de presión de 50 pascales respecto al exterior, primero extrayendo aire y luego metiéndolo.
Para mantener esa presión el ventilador tiene que reponer todo el aire que se escapa por las rendijas. Midiendo cuánto aire mueve se sabe cuánto se cuela. El resultado se expresa como n50: las veces que el volumen de aire de la casa se renovaría en una hora bajo esa presión.
Qué valor hay que alcanzar
El estándar Passivhaus exige n50 igual o menor que 0,6 renovaciones por hora. Conviene entender la magnitud: significa que, forzando la vivienda a 50 pascales, una presión que no se da en la vida normal, no se escapa ni dos tercios del volumen de aire en una hora. Una vivienda construida sin cuidar este punto se mueve en valores varias veces mayores.
Ese 0,6 no es un capricho. Si la casa no es estanca, el aislamiento rinde menos de lo calculado, el recuperador de calor de la ventilación pierde sentido porque el aire entra por donde quiere, y aparece el problema de verdad: el aire caliente del interior lleva humedad, y al cruzar la envolvente y encontrarse con una superficie fría, condensa dentro del muro. Ahí es donde salen los daños y los mohos que nadie ve hasta que es tarde.
Por qué se hace a mitad de obra y no al final
Este es el punto que más veces se hace mal. El ensayo definitivo se hace con la casa terminada, pero hay que hacer uno antes, cuando la barrera de estanqueidad ya está montada y todavía está a la vista, antes de cerrar con los trasdosados y los acabados.
El motivo es simple: si el número no sale, hay que encontrar las fugas y corregirlas. Con la casa acabada, buscar una fuga significa abrir. Con la barrera a la vista se recorre la vivienda con el ventilador en marcha, se localizan las entradas de aire con la mano o con un anemómetro y se sellan en el momento. Las fugas aparecen casi siempre en los mismos sitios: encuentros de forjado con fachada, pasos de instalaciones, cajas de mecanismos, el perímetro de las carpinterías y las trampillas de acceso a cubierta.
Qué le pides tú al constructor
Si estás valorando presupuestos, hay tres preguntas que ordenan bastante la conversación:
- ¿El ensayo intermedio está incluido en el precio, o sólo el final?
- ¿Quién lo hace y con qué equipo, y se entrega el informe con el valor n50?
- ¿Qué pasa si el valor no sale? Conviene que esté dicho antes de empezar y no después.
En nuestras obras el ensayo forma parte del proceso, no es un extra: es la forma de comprobar que la envolvente que se ha calculado es la que se ha construido. Puedes ver cómo trabajamos la envolvente en las fichas de nuestras obras, o leer cómo encaja esto en el resto del estándar en qué es Passivhaus.


