
Por qué una casa pasiva se diseña compacta
Hay una decisión que afecta al consumo de la casa más que el espesor del aislamiento, se toma en los primeros cinco minutos del proyecto y casi nunca se discute: la forma.
Lo que mide el factor de forma
Es un cociente sencillo: los metros cuadrados de superficie en contacto con el exterior, divididos por los metros cúbicos que encierran. Cuanta más piel por litro de casa, más superficie por donde se escapa el calor para la misma cantidad de vivienda.
Un bloque de pisos tiene un factor de forma excelente, porque cada vivienda sólo toca el exterior por una o dos caras. Una casa aislada de una planta en forma de ele, con un porche, un torreón y dos cuerpos salientes, tiene el peor posible. Entre una casa compacta y otra de la misma superficie muy articulada, la demanda de calefacción puede cambiar un 25 o 30 % con exactamente el mismo muro.
Qué significa esto en la práctica
No significa que haya que construir un cubo. Significa que cada metro cuadrado de fachada de más tiene un coste doble: cuesta construirlo, y después cuesta compensarlo con más aislamiento o mejores ventanas para cumplir los 15 kWh/m² al año.
Dos plantas antes que una, cuando la parcela lo permite. La misma vivienda en dos alturas tiene menos cubierta y menos solera, que son las dos superficies por donde más se pierde, y además deja más jardín.
Las plantas cuadradas o próximas al cuadrado antes que las muy alargadas, por el mismo motivo.
Los volúmenes salientes, los retranqueos y los cuerpos a distinta altura hay que pagarlos. Se pueden hacer, y se hacen, pero conviene saber que cada uno añade esquinas, y cada esquina es un puente térmico que hay que resolver.
Los garajes, los porches cubiertos y los trasteros van fuera del volumen aislado siempre que se pueda. Calefactar un garaje no tiene sentido, y meterlo dentro de la envolvente obliga a ello.
La parte buena
Una casa compacta es más barata de construir, no sólo de mantener. Menos metros de fachada, menos metros de cubierta, menos encuentros complicados, menos horas de obra. En nuestros presupuestos la diferencia entre una planta sencilla y otra muy quebrada con la misma superficie útil es perfectamente visible, y buena parte de ella no está en el ahorro energético, está en la factura de la obra.
Es uno de los pocos sitios donde la decisión que conviene al bolsillo, la que conviene al cálculo y la que conviene al plazo son la misma.
Dónde está el límite
En la vida que se quiere hacer dentro. Si hace falta un ala para los niños, una zona independiente para invitados o un estudio separado, se hace. Lo que no se puede es pedir una planta muy articulada, con grandes cristaleras en las cuatro orientaciones y además el presupuesto de una casa compacta. En algún punto hay que elegir, y es mejor elegir con los números delante.
Por eso nosotros hacemos el cálculo sobre el primer boceto y no sobre el proyecto terminado: a esa altura todavía se puede mover un volumen sin rehacer nada. Si estás en esa fase, este es el momento de hablar.


