Saltar al contenido
Construyendo casas pasivas desde 2002 Téc. 618 60 80 18 info@passivhomeconstructores.com
Cuéntanos tu proyecto
La cubierta: plana o inclinada, y qué cambia en cada caso

La cubierta: plana o inclinada, y qué cambia en cada caso

3 min de lectura Materiales

La cubierta es la cara de la casa que peor lo pasa. Recibe el sol a plomo en agosto, aguanta toda la lluvia, y es la superficie por la que se va entre el 25 y el 30 % del calor en invierno, más que por cualquier fachada. También es la que admite más espesor de aislamiento sin que nadie se queje, porque ahí no estorba.

Cuánto aislamiento

Entre 25 y 40 centímetros según zona, bastante más que en fachada. La razón es que el calor sube, y que ahí no hay un límite de ocupación ni de estética que lo impida. Es el sitio donde el aislamiento sale más rentable por euro invertido, así que cuando hay que recortar en algún lado, no se recorta aquí.

Cubierta plana

A favor: encaja con la arquitectura contemporánea, deja una superficie aprovechable como terraza, simplifica el encuentro con la fachada y es el mejor sitio para colocar placas fotovoltaicas con la inclinación que uno quiera, no la que imponga el faldón.

En contra: todo depende de la impermeabilización, que es un trabajo que no admite aproximaciones. Y tiene un problema propio en verano, porque una superficie oscura y horizontal se pone a 70 u 80 °C al sol. Eso se corrige con acabado claro, con grava, o mejor con una cubierta vegetal, que además amortigua la onda de calor y retrasa varias horas su llegada al interior.

El punto delicado es el encuentro con el peto y con los sumideros, donde se cruzan impermeabilización, aislamiento y barrera de estanqueidad en el mismo metro cuadrado.

Cubierta inclinada

A favor: evacúa el agua por geometría, lo que la hace mucho más tolerante a un fallo puntual. La teja es un material con décadas de comportamiento conocido. Y en muchos municipios es lo que la normativa urbanística obliga, así que la decisión está tomada de antemano.

En contra: si hay bajo cubierta habitable, el aislamiento tiene que ir entre o sobre las vigas, y los encuentros con los hastiales y con los faldones se complican. Si el bajo cubierta no es habitable y queda fuera del volumen aislado, hay que decidir con cuidado dónde está la línea de estanqueidad, porque la gente tiende a querer usar ese espacio después.

El punto delicado aquí es el alero, donde el aislamiento de la cubierta tiene que encontrarse con el de la fachada sin dejar un paso de aire, y los pasos de chimeneas y claraboyas.

El error que vemos en las dos

Las claraboyas y las ventanas de tejado. Un hueco horizontal recibe en verano mucha más radiación que uno vertical al sur, y casi siempre se pone sin protección exterior porque es incómoda de instalar. Una claraboya mal resuelta puede ser, ella sola, la razón de que la casa no pase el criterio de sobrecalentamiento. Se pueden poner, pero con el factor solar elegido y con sombra por fuera.

El otro error es colocar la máquina de ventilación o los conductos en un bajo cubierta sin aislar. Todo lo que se gana recuperando calor se pierde en el trayecto.

Nuestra posición

Las dos funcionan. La decisión se toma por la normativa del municipio, por el proyecto y por si se quiere usar la cubierta, no por la energía: con el detalle bien resuelto, las dos llegan igual. Lo que no es indiferente es quién la ejecuta y en qué orden, porque la cubierta es el sitio donde se juntan tres capas distintas y donde más veces hemos visto una buena solución estropeada en el último metro.

Puedes ver cubiertas de los dos tipos en nuestras obras. Si tienes dudas con la tuya, pregúntanos.

¿Tienes una parcela o un proyecto en mente?

Cuéntanoslo y te decimos qué se puede hacer, cuánto cuesta y en cuánto tiempo. Sin compromiso y con respuesta de un técnico, no de un comercial.