Saltar al contenido
Construyendo casas pasivas desde 2002 Téc. 618 60 80 18 info@passivhomeconstructores.com
Cuéntanos tu proyecto
Casa pasiva junto al mar: humedad, salitre y brisa

Casa pasiva junto al mar: humedad, salitre y brisa

3 min de lectura Materiales

Nuestra obra de Gerona nos enseñó algo que no está en los manuales con el detalle que merece: en la costa mediterránea, el reto de una casa pasiva no es la temperatura. Los inviernos son suaves y la demanda de calefacción es baja casi sin esfuerzo. El problema es todo lo demás.

La humedad, que no se va nunca

En el interior peninsular el aire de invierno es seco y el verano, salvo tormentas, también. En la costa la humedad relativa se mueve entre el 65 y el 85 % buena parte del año. Eso cambia dos cosas.

La primera, la sensación: con 26 grados y 45 % de humedad se está bien; con 26 grados y 80 % se está pegajoso. Una casa que sólo controla la temperatura no resuelve el confort en la costa.

La segunda, el riesgo: con humedad alta permanente, cualquier punto frío de la envolvente condensa. Los puentes térmicos que en Burgos se traducen en pérdida de calor, aquí se traducen en moho. Es la misma patología y la misma solución, pero el aviso llega antes y es más feo.

Lo que hacemos distinto

Deshumidificación, no sólo ventilación. El recuperador renueva el aire, pero si el aire de fuera viene al 80 %, el de dentro acaba al 80 %. En la costa el sistema necesita capacidad de deshumidificar: una batería en el conducto o un equipo dedicado. Es una partida que en Madrid no ponemos y aquí sí.

Ventilación cruzada aprovechando la brisa. El viento de mar y tierra es un recurso real y gratuito. Orientando bien los huecos practicables, muchas noches de verano se refresca la casa sin encender nada. En el diseño miramos la rosa de los vientos del sitio, no la general de la provincia.

Protección solar más exigente. El sol en la costa viene además reflejado por el agua y por el suelo claro. El cálculo de voladizos y lamas se hace contando con esa componente.

El salitre y los materiales

A menos de un kilómetro de la línea de costa, el ambiente es corrosivo. Lo que cambia:

  • Herrajes y tornillería de acero inoxidable A4, no A2. La diferencia de precio es pequeña y la de durabilidad, enorme.
  • Carpintería: el aluminio necesita lacado de alta resistencia con garantía para ambiente marino; el PVC se comporta muy bien; la madera exige mantenimiento más frecuente del que la gente espera.
  • Fijaciones de la fachada ventilada y perfilería, inoxidables sin excepción. Es donde más hemos visto fallar obras ajenas a los diez años.
  • Equipos de aerotermia en exterior: hay versiones con tratamiento anticorrosión para costa. Cuestan algo más y duran el doble.

Y el viento

En primera línea, la presión del viento sobre la fachada es mayor y más constante, y eso castiga precisamente lo que una casa pasiva cuida: las juntas. Las carpinterías se eligen por su clase de estanqueidad al viento además de por su transmitancia, y los encuentros de cubierta se resuelven con fijación mecánica, no sólo adhesiva.

Nada de esto es exótico ni encarece la obra de forma significativa. Lo que sí hace es decidirse al principio, porque cambiar una tornillería o una carpintería cuando ya están puestas no es una corrección: es volver a comprarlas.

¿Tienes una parcela o un proyecto en mente?

Cuéntanoslo y te decimos qué se puede hacer, cuánto cuesta y en cuánto tiempo. Sin compromiso y con respuesta de un técnico, no de un comercial.