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Aislar por debajo: la solera y el arranque del muro

Aislar por debajo: la solera y el arranque del muro

3 min de lectura Materiales

El suelo no se ve, no sale en las fotos y no se puede retocar después. Es, por ese orden, la parte de la envolvente que peor se resuelve en la construcción corriente y la que más nos obliga a estar encima al principio de la obra.

Cuánto se pierde por abajo

Entre un 10 y un 15 % del calor de una casa, según la forma que tenga. Parece poco al lado de la cubierta, pero tiene dos agravantes. El primero es que el terreno está a una temperatura bastante estable todo el año, así que la pérdida es constante y no sólo en las olas de frío. El segundo es que un suelo frío se nota en los pies, y la sensación de confort depende de la temperatura de las superficies tanto como de la del aire.

En una casa normal se pone una lámina y poco más. Para llegar a los 15 kWh/m² al año hacen falta del orden de 15 a 25 centímetros de aislamiento bajo la solera, según zona climática.

Las tres formas de hacerlo

Aislamiento bajo la solera. Se extienden planchas de poliestireno extruido o de vidrio celular sobre la base compactada y se hormigona encima. Es la solución más común y la más barata. Hay que usar un material que aguante la carga sin deformarse y que no le importe la humedad, porque está en contacto con el terreno.

Losa flotante sobre aislamiento continuo. La losa estructural entera apoya sobre el aislamiento, que corre sin interrupción por debajo y sube por los cantos. Es la mejor solución térmica y la que permite llegar a un arranque de muro limpio. Pide un material de muy alta resistencia a compresión.

Forjado sanitario ventilado. Un forjado sobre cámara ventilada, con el aislamiento encima o debajo. Se usa cuando hay humedad en el terreno o radón, porque la cámara ventilada resuelve los dos problemas a la vez. En zonas de riesgo alto es casi obligada y sale a cuenta.

El detalle difícil: el arranque del muro

Aquí está el verdadero problema, y no es el espesor. El muro de la fachada apoya sobre la cimentación, que está en contacto con el terreno. Si el aislamiento del suelo y el de la fachada no se encuentran, queda una línea de hormigón que conecta el interior con el exterior a lo largo de todo el perímetro de la casa.

Es el puente térmico más largo que tiene una vivienda y el más caro de arreglar, porque está debajo de todo. Se resuelve de tres maneras, y hay que decidir cuál antes de replantear:

Pasando el aislamiento por fuera de la cimentación y bajándolo medio metro o un metro por el trasdós, para alargar el camino que tiene que recorrer el calor. Es lo más habitual.

Interponiendo un bloque de carga de baja conductividad en la primera hilada, un material específico que aguanta el peso del muro pero conduce mucho menos que el hormigón.

Levantando la casa sobre un zócalo aislado, que es la solución limpia cuando el terreno lo permite.

Lo que hay que hacer antes de hormigonar

La solera es la primera cosa irreversible de la obra. Antes de echar el hormigón tienen que estar decididos y pasados: los conductos de la ventilación que vayan por el suelo, las acometidas, los pasos de saneamiento, la lámina de estanqueidad y, si hace falta, la barrera antirradón, con sus sellados hechos. Cada pasatubos que haya que abrir después es un agujero en una capa que ya no se puede repasar.

Nosotros hacemos una revisión en obra antes del hormigonado, con fotos de cada paso de instalación sellado. Es media jornada que evita el problema que no tiene arreglo. Puedes ver cómo queda en nuestras obras, y si estás con el proyecto, lo repasamos contigo.

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