Saltar al contenido
Construyendo casas pasivas desde 2002 Téc. 618 60 80 18 info@passivhomeconstructores.com
Cuéntanos tu proyecto
Qué pasa si se va la luz en una casa pasiva

Qué pasa si se va la luz en una casa pasiva

3 min de lectura Passivhaus

Es una duda razonable y conviene responderla sin marketing: si la casa lleva ventilación mecánica y bomba de calor, ¿qué pasa cuando hay un apagón? La respuesta corta es que se nota mucho menos de lo que la gente teme, y el motivo es precisamente lo que la hace pasiva.

Las primeras horas: no pasa nada

Lo primero que se para es la máquina de ventilación. Deja de entrar aire nuevo y deja de recuperarse calor. En una vivienda de cuatro personas, el CO₂ empieza a subir despacio: hablamos de horas, no de minutos, y hasta pasar de las 1.400 partes por millón —el umbral donde ya se nota el ambiente cargado— suelen pasar cuatro o cinco horas con la casa cerrada. Abrir una ventana diez minutos lo resuelve.

La calefacción también se para, pero ahí la casa juega con ventaja. Una vivienda con la envolvente bien resuelta pierde del orden de medio grado al día en invierno si no se calienta nada. Medio grado al día. Una casa convencional de la misma superficie pierde ese medio grado en poco más de una hora.

Las cifras que importan

  • Un apagón de tarde (dos o tres horas) es un apagón: te quedas sin luz y sin wifi, como todo el mundo. La temperatura no se mueve.
  • Un día entero sin suministro en enero deja la casa medio grado por debajo. Se nota si uno va mirando el termómetro; en la práctica, no.
  • Tres días, que es un escenario ya extraordinario, dejarían la vivienda en torno a 19 grados partiendo de 21. Sigue siendo habitable sin abrigo.

El verano es menos agradecido: sin ventilación y sin bomba de calor, con 38 grados fuera, lo que mantiene la casa en pie es la protección solar. Persianas bajadas durante el día y ventanas abiertas de madrugada —la ventilación de toda la vida— aguantan bastante bien. Sin protección solar, no hay casa que aguante.

Lo que sí conviene prever

Dos detalles baratos que casi nadie pide y que recomendamos siempre:

Que las ventanas abran. Parece una obviedad, pero hay proyectos con grandes paños fijos en los que el único hueco practicable está en el otro extremo de la casa. Para ventilar de verdad hacen falta dos puntos abiertos en lados opuestos, que es como se hace la corriente cruzada.

Que el recuperador tenga bypass y sea accesible. Si la máquina está en un armario cerrado con llave que nadie encuentra, el día que haga falta manipularla será un problema.

¿Y un grupo electrógeno o una batería?

Casi nunca hace falta por la casa en sí. Las cargas críticas de una vivienda pasiva son ridículas: el recuperador consume entre 30 y 60 vatios en marcha normal. Una batería doméstica pequeña lo mueve durante días.

Quien quiera autonomía de verdad suele buscarla por otro motivo —teletrabajo, un equipo médico, una bomba de pozo— y entonces se dimensiona para eso, no para la climatización. Si hay fotovoltaica, conviene que el inversor sea de los que siguen dando corriente en isla cuando cae la red; muchos no lo hacen y la gente se entera el día del apagón.

El resumen

La casa no depende de la máquina para seguir siendo habitable. Depende de ella para estar perfecta. Es una diferencia importante: lo que mantiene la temperatura es el aislamiento, la estanqueidad y la inercia; la instalación sólo ajusta lo poco que falta.

¿Tienes una parcela o un proyecto en mente?

Cuéntanoslo y te decimos qué se puede hacer, cuánto cuesta y en cuánto tiempo. Sin compromiso y con respuesta de un técnico, no de un comercial.