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EnerPHit: rehabilitar una vivienda con criterio Passivhaus

EnerPHit: rehabilitar una vivienda con criterio Passivhaus

3 min de lectura Passivhaus

En obra nueva se puede hacer todo bien desde el primer día: orientar la casa, elegir el espesor de aislamiento, resolver los encuentros antes de que existan. En una vivienda ya construida no. La estructura está donde está, los forjados vuelan donde vuelan y hay vecinos, medianeras y una fachada que quizá no se puede tocar por fuera.

Para ese caso el Passive House Institute tiene un estándar propio, EnerPHit. No es una versión descafeinada del Passivhaus: es el mismo planteamiento con los límites ajustados a lo que una rehabilitación puede conseguir de verdad.

En qué se diferencia de la obra nueva

Las dos diferencias que importan son el consumo que se admite y la estanqueidad al aire que se exige. En obra nueva el estándar pide una demanda de calefacción igual o menor que 15 kWh por metro cuadrado y año, y una estanqueidad n50 igual o menor que 0,6 renovaciones por hora. En rehabilitación esos dos valores se relajan, porque obligar a lo mismo llevaría en muchos casos a vaciar el edificio y empezar de nuevo, que es justo lo que no se quiere.

Lo que no se relaja es el método: cálculo previo con PHPP, aislamiento continuo, carpinterías de altas prestaciones, ventilación con recuperador de calor y ensayo de estanqueidad para comprobar el resultado. Esa es la parte que marca la diferencia entre una reforma energética y una reforma a ojo.

El orden importa más que el presupuesto

Una rehabilitación se puede hacer por fases, y casi siempre se hace así. Pero el orden no es indiferente y equivocarlo cuesta dinero dos veces.

El error más común es empezar por la máquina. Cambiar la caldera por una bomba de calor en una vivienda sin aislar deja un equipo sobredimensionado, trabajando en el punto donde peor rinde, para calentar una casa que seguirá perdiendo el calor por donde lo perdía. Lo lógico es el camino contrario: primero la envolvente, aislamiento y carpinterías, y después dimensionar la instalación para la demanda que queda, que será mucho menor y por tanto más barata de cubrir.

El segundo error es el aislamiento a trozos. Aislar una fachada y dejar la contigua, o aislar los muros y olvidar la cubierta, concentra las pérdidas en lo que queda sin tocar y crea puentes térmicos nuevos donde antes no había ninguno, con el riesgo de condensación que eso trae.

Por dónde se empieza

Por mirar la vivienda y medir. Nosotros visitamos la casa, vemos cómo está la envolvente, qué carpintería hay y qué instalaciones, y cuál es el consumo real de los últimos años. Con eso se hace el cálculo y se ve, antes de tocar nada, cuánto va a bajar la demanda con cada medida y cuáles compensan de verdad. A veces la respuesta es que la mejor inversión no es la que uno tenía en la cabeza.

Esa es la conversación útil: no cuánto cuesta aislar, sino cuánto deja de gastarse la casa por cada euro invertido y en qué orden conviene hacerlo.

Llevamos las rehabilitaciones desde nuestras oficinas de Logroño y Madrid. Puedes ver el servicio por zona en reformas en Madrid, Burgos, Logroño y La Rioja, o contarnos tu caso en contacto.

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