
Cómo se mantiene una casa pasiva
Una casa pasiva da poco trabajo, pero no da ninguno. Y como la mayor parte del mantenimiento es de las instalaciones, conviene saberlo antes de mudarse y no cuando algo empieza a ir mal.
Los filtros de la ventilación
Es la única tarea realmente importante y la que más se descuida. El recuperador de doble flujo filtra el aire que entra, así que esos filtros se van ensuciando: es su trabajo. Cuando se saturan, el equipo mueve menos aire, consume más y acaba renovando peor.
La frecuencia depende del equipo y del sitio: no se ensucia igual en una zona de campo con polen que en una calle con tráfico. Lo razonable es revisarlos cada pocos meses y cambiarlos cuando toque, siguiendo lo que diga el fabricante. Es una operación de cinco minutos, sin herramientas, y el repuesto es barato.
El resto del recuperador
Una revisión anual: limpiar el intercambiador, comprobar los conductos y verificar que los caudales siguen siendo los de diseño. Esto último importa, porque un caudal descompensado hace que unas habitaciones se ventilen bien y otras no.
La aerotermia
Lo mismo que cualquier bomba de calor: revisión anual, comprobación del circuito y de las presiones, y mantener despejada la unidad exterior. Al estar bien dimensionada y trabajar en su punto bueno, sufre menos que una sobredimensionada que arranca y para todo el rato.
La envolvente
Aquí no hay mantenimiento como tal, pero sí hay cuidado. La estanqueidad al aire es un trabajo que se hizo una vez y que se puede estropear después: cada vez que alguien perfora un muro exterior para poner un toldo, un aire acondicionado o un pasamuros, está abriendo un punto en la barrera.
No quiere decir que no se pueda hacer nada nunca. Quiere decir que quien lo haga tiene que saber que hay una barrera ahí y sellarla al terminar.
Las protecciones solares
Si son motorizadas, como las venecianas exteriores de Villimar, tienen la mecánica de cualquier persiana: una revisión de vez en cuando y poco más. Lo importante es usarlas: una protección solar bajada en las horas de sol de verano es la diferencia entre encender el equipo de frío o no encenderlo.
Lo que no hace falta
No hace falta abrir las ventanas para ventilar, aunque se puede cuando apetece. No hace falta purgar radiadores si hay suelo radiante bien ejecutado. Y no hace falta deshumidificar: si el doble flujo funciona, la humedad se controla sola.
Entregamos la casa explicando todo esto, no con un manual dentro de una caja. Si tienes dudas sobre el mantenimiento de una vivienda nuestra, llámanos.


