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Llevar luz, agua y saneamiento a la parcela: la factura que nadie cuenta

Llevar luz, agua y saneamiento a la parcela: la factura que nadie cuenta

3 min de lectura Passivhaus

Hay una conversación que preferiríamos tener antes de que el cliente firme la compra de la parcela y que muchas veces llega después. La casa tiene un precio por metro cuadrado razonablemente previsible. Llevar los suministros hasta ella, no: puede ser cero o pueden ser cuarenta mil euros, y la diferencia no se ve mirando el terreno.

La electricidad

Si hay una línea en el lindero, la acometida es un trámite de unos pocos miles de euros. Si el poste más cercano está a trescientos metros, el coste de llevar la línea corre a cargo del solicitante, y a eso se le suma el plazo: los trámites con la distribuidora se miden en meses, a veces en más de un año.

El caso peor es el que obliga a un centro de transformación propio. Pasa cuando la potencia pedida supera lo que la red local puede dar. Es una cifra que cambia por completo el presupuesto, y es la razón por la que preguntamos siempre cuánta potencia se va a contratar antes de dar un número.

Aquí una casa pasiva juega a favor, y mucho: como la calefacción es casi testimonial, la potencia necesaria baja bastante respecto a una vivienda convencional de la misma superficie. En parcelas con red justa, eso a veces es lo que decide si hace falta transformador o no.

El agua

Lo normal es la red municipal, con su acometida y su contador. Si no llega, quedan dos caminos: pozo o depósito. El pozo necesita autorización de la confederación hidrográfica, un sondeo que puede dar agua o no darla, y un análisis que diga si es potable. Nada de eso es seguro de antemano, y el sondeo se paga igual si sale seco.

El saneamiento

Si hay alcantarillado, se conecta y punto. Si no, hay que resolver en la parcela, y la solución habitual hoy no es la fosa séptica de toda la vida sino una depuradora compacta con su zanja de infiltración. Dos cosas que conviene saber: necesita autorización de vertido, y necesita mantenimiento periódico de por vida.

El terreno manda. Un suelo arcilloso que no filtra obliga a soluciones más caras, y eso se sabe con un ensayo de permeabilidad que cuesta poco y casi nadie hace antes de comprar.

Lo que pedimos mirar antes de firmar

  • Cédula o informe urbanístico del ayuntamiento, que dice qué se puede construir y qué servicios tiene la parcela.
  • Distancia real al punto de enganche eléctrico, medida sobre plano, no «ahí mismo».
  • Si hay red de agua y saneamiento en el vial, con su cota: un saneamiento más alto que la casa obliga a bombeo.
  • Acceso rodado para camión. Una parcela a la que no entra una hormigonera o un camión grúa encarece toda la obra, y en construcción industrializada en madera, donde los paneles llegan montados, puede llegar a hacerla inviable.

Por qué lo contamos

Porque es la parte del presupuesto donde más disgustos hemos visto, y casi siempre son evitables. Un par de llamadas al ayuntamiento y a la distribuidora antes de firmar la compra dan una horquilla suficientemente buena. Si la parcela ya está comprada, lo que hacemos es levantar esta partida la primera, antes de dibujar nada, para que el presupuesto de la casa parta de la realidad.

Y si los números no salen, lo decimos. Preferimos perder un encargo a empezar una obra con un agujero de treinta mil euros escondido debajo.

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