
La campana de la cocina: el agujero más grande de la casa
Es el detalle que más discusiones genera con las cocinas, y casi siempre llega tarde: cuando el mueble ya está comprado. Una campana de extracción convencional saca entre 300 y 600 metros cúbicos de aire por hora y los tira a la calle por un tubo de 150 milímetros. En una casa con estanqueidad de 0,6, ese tubo es, literalmente, el agujero más grande de la envolvente.
Por qué es un problema
Dos motivos, y el segundo es el serio.
El primero: cuando la campana no funciona, ese conducto sigue ahí. Si la compuerta no cierra bien —y las que vienen de serie cierran regular— la casa tiene una fuga permanente, y además de las caras, porque está en lo alto de la vivienda, que es por donde el aire caliente se escapa.
El segundo: cuando la campana sí funciona, saca 400 metros cúbicos que tienen que entrar por algún lado. En una casa estanca no hay por dónde, así que la vivienda se pone en depresión. Con eso, la campana extrae mal, la puerta de entrada cuesta de abrir y, si hay una estufa de leña no estanca, se arrastran humos hacia el salón.
Las tres salidas
1. Campana de recirculación con filtro de carbón. No saca aire: lo filtra y lo devuelve a la cocina. Cero agujeros en la envolvente, instalación sencilla y es lo que ponemos en la mayoría de las obras. La objeción habitual es que «no quita el olor igual», y es cierto a medias: los filtros de carbón actuales son razonables, pero hay que cambiarlos cada seis u ocho meses, y quien fríe a diario lo notará. El vapor de agua no lo quita, eso lo asume la ventilación general.
2. Campana al exterior con compuerta motorizada estanca. Si el cliente cocina mucho y quiere extracción de verdad, se puede. Hacen falta tres cosas: una compuerta motorizada con cierre certificado (no la chapita de serie), una entrada de aire compensatoria que se abra a la vez —normalmente otra compuerta motorizada enclavada con la primera— y un conducto corto y bien aislado, porque va a condensar.
3. Extracción por el propio sistema de ventilación. Tentador y casi siempre mala idea. El recuperador no está pensado para grasa, y los filtros se saturan en semanas. Se puede llevar al recuperador el aire del resto de la cocina, pero la campana, no.
Lo que recomendamos
Recirculación, salvo que haya un motivo claro para lo contrario. Entre una casa que cumple 0,6 y una campana que saca un poco mejor, la casa gana. Y la experiencia con los clientes que han ido por este camino es que, después del primer mes de desconfianza, el asunto deja de mencionarse.
Lo que sí pedimos siempre: una placa de inducción en vez de gas. El gas en una cocina abierta mete humedad y productos de combustión en el aire que respira toda la casa, y obliga a una extracción que no queremos tener.
Decidirlo a tiempo
Esto se decide cuando se dibuja la cocina, no cuando llega el montador. El recorrido del conducto, el hueco en el mueble alto y la salida en fachada condicionan el mueble y el techo. Cambiarlo después significa abrir falso techo terminado, y a veces cortar aislamiento.


