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Preguntas frecuentes

Las preguntas que más nos hacen por teléfono, contestadas como las contestaríamos por teléfono. Si la tuya no está, escríbenos y la añadimos.

Lo primero que pregunta todo el mundo

¿Cuánto cuesta de más una casa Passivhaus?

No hay un porcentaje que valga para todas las casas, y quien te lo dé sin ver la tuya se lo está inventando. El sobrecoste depende sobre todo de tres cosas: la forma de la casa (cuanta más superficie de fachada por metro cuadrado útil, más aislamiento hay que poner), la zona climática en la que estés y de qué punto partes si es una reforma.

Lo que sí podemos decirte es en qué se va el dinero y en qué se recupera. Se gasta más en aislamiento, en carpinterías, en la ventilación con recuperación de calor y en la mano de obra cuidadosa que hace falta para que la envolvente no tenga fugas. Se ahorra en la caldera y los radiadores, que se quedan pequeños o directamente desaparecen, y en la factura durante los siguientes cincuenta años. Si nos cuentas tu proyecto te damos una cifra para tu caso, no una media.

¿De verdad no hace falta calefacción?

Hace falta mucha menos. El estándar pide que la vivienda no gaste más de 15 kWh por metro cuadrado y año en calefacción. Para una casa de 150 m² eso son unos 2.250 kWh al año: la potencia que necesitas para calentarla en el peor día de invierno cabe en un aparato pequeño, no en una caldera.

En la práctica, en casi todas las casas que hacemos queda un equipo pequeño, normalmente la misma bomba de calor que da el agua caliente. Lo que desaparece es la instalación de radiadores por toda la vivienda.

¿Y en verano? ¿No se convierte en un horno?

Es la pregunta correcta en España, y la respuesta está en el proyecto, no en la máquina. Una casa muy aislada que deje entrar el sol de julio por un ventanal al sur se calienta y no hay quien la enfríe.

Por eso el verano se gana antes de levantar el primer muro: orientación, aleros y voladizos calculados para que corten el sol alto de julio y dejen pasar el bajo de enero, protección solar móvil donde haga falta y ventilación nocturna. El estándar pone un límite al sobrecalentamiento, así que no es opcional: se calcula y se justifica.

¿Se pueden abrir las ventanas?

Claro. Las ventanas se abren como en cualquier casa. La ventilación mecánica está para que no tengas que abrirlas para tener aire limpio, sobre todo en enero o en agosto, no para prohibírtelo.

El estándar y los papeles

¿Qué pide exactamente el estándar Passivhaus?

Cuatro cosas que se miden, no que se opinan:

  • Demanda de calefacción por debajo de 15 kWh/m²·año.
  • Demanda de refrigeración, otro tanto.
  • Energía primaria renovable total por debajo del límite que corresponda a la clase.
  • Hermeticidad al aire: como mucho 0,6 renovaciones por hora a 50 pascales de presión, comprobado con un ensayo en la obra terminada.

Ese último es el que no se puede maquillar: o la casa pasa el ensayo o no pasa.

¿Qué es la prueba de la puerta sopladora?

Se monta un ventilador en el hueco de una puerta, se sella el resto y se pone la casa a 50 pascales, primero empujando aire hacia dentro y luego hacia fuera. El aparato mide cuánto aire hay que meter para mantener esa presión: cuanto menos, menos agujeros tiene la envolvente.

Lo interesante es hacerla dos veces. Una a mitad de obra, cuando todavía se puede llegar a las juntas y arreglarlas, y otra al final, que es la que cuenta. Una constructora que solo la hace al final es que no piensa arreglar nada.

¿Hay que certificar la casa? ¿Sirve de algo?

Se puede construir con el estándar sin pasar por la certificación. La diferencia es quién lo comprueba: certificar significa que un organismo independiente revisa el cálculo y los ensayos y pone su nombre. Sin certificado, quien dice que la casa cumple es el mismo que la ha construido.

Nuestra recomendación es certificar, y no por el papel: el proceso obliga a documentar la obra con un detalle que, por sí solo, hace que se construya mejor.

¿Es lo mismo que una vivienda de consumo casi nulo o una letra A?

No. La letra de la etiqueta energética y la calificación de consumo casi nulo salen de un cálculo de proyecto. Passivhaus añade dos cosas que las otras no piden: un límite de demanda mucho más exigente y, sobre todo, una comprobación en la obra terminada. Una casa puede tener la letra A sobre el papel y tener fugas de aire por todas partes; con el ensayo de hermeticidad eso no cuela.

Cómo se construye

¿Tiene que ser de madera?

No. Hacemos Passivhaus en madera y en fábrica tradicional, y las dos cumplen. La estructura no decide si una casa es pasiva: lo deciden el aislamiento continuo, las carpinterías, la hermeticidad y la ventilación.

La madera va mejor de plazo y de huella de carbono; la fábrica, de inercia térmica y a veces de precio. Se elige por el proyecto y por lo que quiera quien va a vivir allí.

¿La ventilación hace ruido? ¿Gasta mucho?

Un equipo bien elegido y bien montado no se oye: lo que hace ruido son los conductos mal dimensionados y las rejillas demasiado pequeñas. Se calcula para que el aire vaya despacio.

De consumo, hablamos de un aparato del orden de un frigorífico pequeño funcionando todo el año. A cambio recupera la mayor parte del calor del aire que sale: el estándar exige un rendimiento de al menos el 75 %, y los equipos que montamos están por encima.

¿Hay que cambiar filtros? ¿Es mucho lío?

Es el mantenimiento de la casa, y es poco: cambiar los filtros del recuperador un par de veces al año, igual que cambias los de la campana. Se hacen accesibles a propósito, para que lo puedas hacer tú sin llamar a nadie.

¿Qué pasa si se va la luz?

Poco. La casa deja de ventilar mecánicamente mientras dure el corte, y se ventila abriendo una ventana, como en cualquier otra. La temperatura apenas se mueve: justamente lo que hace el aislamiento y la hermeticidad es que la casa tarde muchísimo en enfriarse o calentarse.

Vuestro trabajo

¿Vale para una reforma o solo para obra nueva?

Vale para reforma. Para edificios existentes el Passive House Institute tiene un estándar propio, EnerPHit, con exigencias adaptadas a lo que de verdad se puede hacer en una casa que ya está levantada.

El método es el mismo: se mira la envolvente entera, se decide qué se puede aislar por fuera y qué no, se cambian carpinterías, se resuelven los puentes térmicos que se puedan resolver y se mide el resultado.

¿Hace falta un arquitecto que sepa de Passivhaus?

Ayuda mucho, pero no es imprescindible desde el principio. Si ya tienes proyecto, lo revisamos y te decimos qué hay que ajustar y qué sale caro de arreglar a estas alturas. Si todavía no lo tienes, mejor aún: las decisiones que más se notan (orientación, forma, tamaño y posición de los huecos) se toman en los primeros planos y no cuestan dinero.

¿Cuánto se tarda?

Depende del tamaño, del sistema constructivo y de cómo venga la licencia, así que cualquier plazo que te demos sin ver el proyecto sería mentira. Lo que sí es cierto es que una Passivhaus no se tarda más por ser pasiva: se tarda más en proyectarla y menos en rectificar.

Cuéntanos qué tienes y te damos un plazo para tu obra.

¿Dónde trabajáis?

Construimos en Madrid, Toledo, Guadalajara, Segovia, Ávila, Valladolid, Logroño, Burgos, Vitoria, Pamplona, Bilbao, Zaragoza y Gerona, y en sus provincias. Tenemos sede en Logroño y en Madrid.

Si tu parcela está cerca de alguna de esas zonas, pregúntanos: lo que condiciona de verdad no es el kilómetro, es si podemos estar en la obra las veces que hay que estar.

¿Tienes una parcela o un proyecto en mente?

Cuéntanoslo y te decimos qué se puede hacer, cuánto cuesta y en cuánto tiempo. Sin compromiso y con respuesta de un técnico, no de un comercial.